Posted on Sun 14 December 2008

Desde el 28 de noviembre de 2008 la palabra ‘retroactor’, expresión hasta entonces inusual para la mayoría de los bogotanos, está comenzando a sonar en la ciudad. Se trata del término propuesto por los organizadores de la exposición Bogotá Retroactiva, para referirse a quienes decidan, voluntaria y participativamente, acercarse a la historia, patrimonio y manifestaciones artísticas de la capital colombiana en el pasado.

Versión en línea

Después de cuatro años de trabajo a favor de la conservación y divulgación del patrimonio audiovisual colombiano, Museo Vintage ha hecho el salto inverso y paradójico. Ha diversificado sus alcances hacia el mundo de los museos ‘convencionales’, sin perder de vista aquellas herramientas que desde hace casi un lustro lo han hecho singular.
La exposición Bogotá Retroactiva, en donde se combinan las posibilidades de las nuevas tecnologías con la historia de la capital colombiana es el más reciente ejemplo de lo anterior.
En 2007 la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte abrió la convocatoria ‘Ciudad y patrimonio’, una invitación a investigadores y artistas de diversas corrientes e intereses para presentar sus distintos aportes, con la apropiación y el reconocimiento de los bienes tangibles e intangibles de Bogotá como objetivo principal.
Una de las dos propuestas escogidas para presentar los resultados de estas iniciativas en la mencionada sala fue precisamente Bogotá Retroactiva, liderada por los mismos creadores de Museo Vintage, en 2004.
La muestra abrió sus puertas el 28 de noviembre de 2008 y estará abierta a visitantes, curiosos e investigadores por un periodo de dos meses.
Bogotá Bienvenida, Bogotá Canción, Bogotá Rueda, Bogotá Juguete y Bogotá Divertida son las cinco temáticas escogidas para realizar un recorrido interactivo por la historia de la ciudad, consignada en estaciones de audio, monitores, un videojuego, un karaoke, una historia dinámica del transporte y una amplia cantidad de perspectivas abiertas a aquellos visitantes dispuestos a encontrarse con una ciudad nostálgica e inesperada se encontrarán con una experiencia novedosa para los sentidos.
La primera sala muestra un entorno sonoro y visual que nos remite a tres momentos de la historia de la capital, a saber, su pasado precolombino, el primer centenario de la Independencia nacional, y su aniversario número 400, en 1938.
La segunda presenta cuatro canciones representativas de ésta entre los años de 1945 y 1989, y una estación de karaoke debidamente equipada con proyectores y video.
La tercera expone la historia del transporte masivo en Bogotá desde los tiempos del tranvía de mulas hasta los días de Transmilenio, rosando los tiempos de los trolleys y de otras iniciativas desaparecidas. Lo anterior mediante dos líneas de tiempo. La una impresa a todo color sobre las paredes de la sala, y la otra proyectada en un monitor sensible al movimiento de los visitantes.
La cuarta nos remite a cinco lugares distintos de la ciudad en dos puntos de su historia: uno lejano; el otro, presente. Además ofrece un videojuego en donde, mediante ciertas técnicas de programación y virtualidad el mencionado Retroactor podrá hacer parte de un paisaje urbano a la vez que, sin utilizar dispositivo alguno de interactividad, podrá atajar globos y esquivar cohetes que caen desde el cielo. Al final será el videojuego mismo el que diga quién es el ganador.
Y la quinta, es una invitación a recorrer, mediante una especie de juego de escalera, distintos instantes de la historia bogotana en el siglo XX, a través de 47 estaciones llenas de obstáculos y aventuras. Todo esto ambientado en un entorno decorado por artistas que, desde sus distintas técnicas y sensibilidades irán llenando un gran mural que deberá quedar finalizado para cuando Bogotá Retroactiva termine.
Quienes quieran convertirse en Retroactores, quienes no hayan tenido la paciencia suficiente como para terminar de leer esto, y a quienes, como a la mayoría nos cueste entender de qué estamos hablando están invitados para acercarse a las instalaciones del Centro Cultural Planetario de Bogotá, en su sede de la Carrera Séptima con Calle 26. Desde aquí, una vez más, Museo Vintage les invita a compartir esta experiencia bogotana y retroactiva, interesante y accesible para todo el que se atreva a conocer una nueva Bogotá, a la luz de su pasada.

Desde el 28 de noviembre de 2008 la palabra ‘retroactor’, expresión hasta entonces inusual para la mayoría de los bogotanos, está comenzando a sonar en la ciudad. Se trata del término propuesto por los organizadores de la exposición Bogotá Retroactiva, para referirse a quienes decidan, voluntaria y participativamente, acercarse a la historia, patrimonio y manifestaciones artísticas de la capital colombiana en el pasado.

Versión en línea

Después de cuatro años de trabajo a favor de la conservación y divulgación del patrimonio audiovisual colombiano, Museo Vintage ha hecho el salto inverso y paradójico. Ha diversificado sus alcances hacia el mundo de los museos ‘convencionales’, sin perder de vista aquellas herramientas que desde hace casi un lustro lo han hecho singular.
La exposición Bogotá Retroactiva, en donde se combinan las posibilidades de las nuevas tecnologías con la historia de la capital colombiana es el más reciente ejemplo de lo anterior.
En 2007 la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte abrió la convocatoria ‘Ciudad y patrimonio’, una invitación a investigadores y artistas de diversas corrientes e intereses para presentar sus distintos aportes, con la apropiación y el reconocimiento de los bienes tangibles e intangibles de Bogotá como objetivo principal.
Una de las dos propuestas escogidas para presentar los resultados de estas iniciativas en la mencionada sala fue precisamente Bogotá Retroactiva, liderada por los mismos creadores de Museo Vintage, en 2004.
La muestra abrió sus puertas el 28 de noviembre de 2008 y estará abierta a visitantes, curiosos e investigadores por un periodo de dos meses.
Bogotá Bienvenida, Bogotá Canción, Bogotá Rueda, Bogotá Juguete y Bogotá Divertida son las cinco temáticas escogidas para realizar un recorrido interactivo por la historia de la ciudad, consignada en estaciones de audio, monitores, un videojuego, un karaoke, una historia dinámica del transporte y una amplia cantidad de perspectivas abiertas a aquellos visitantes dispuestos a encontrarse con una ciudad nostálgica e inesperada se encontrarán con una experiencia novedosa para los sentidos.
La primera sala muestra un entorno sonoro y visual que nos remite a tres momentos de la historia de la capital, a saber, su pasado precolombino, el primer centenario de la Independencia nacional, y su aniversario número 400, en 1938.
La segunda presenta cuatro canciones representativas de ésta entre los años de 1945 y 1989, y una estación de karaoke debidamente equipada con proyectores y video.
La tercera expone la historia del transporte masivo en Bogotá desde los tiempos del tranvía de mulas hasta los días de Transmilenio, rosando los tiempos de los trolleys y de otras iniciativas desaparecidas. Lo anterior mediante dos líneas de tiempo. La una impresa a todo color sobre las paredes de la sala, y la otra proyectada en un monitor sensible al movimiento de los visitantes.
La cuarta nos remite a cinco lugares distintos de la ciudad en dos puntos de su historia: uno lejano; el otro, presente. Además ofrece un videojuego en donde, mediante ciertas técnicas de programación y virtualidad el mencionado Retroactor podrá hacer parte de un paisaje urbano a la vez que, sin utilizar dispositivo alguno de interactividad, podrá atajar globos y esquivar cohetes que caen desde el cielo. Al final será el videojuego mismo el que diga quién es el ganador.
Y la quinta, es una invitación a recorrer, mediante una especie de juego de escalera, distintos instantes de la historia bogotana en el siglo XX, a través de 47 estaciones llenas de obstáculos y aventuras. Todo esto ambientado en un entorno decorado por artistas que, desde sus distintas técnicas y sensibilidades irán llenando un gran mural que deberá quedar finalizado para cuando Bogotá Retroactiva termine.
Quienes quieran convertirse en Retroactores, quienes no hayan tenido la paciencia suficiente como para terminar de leer esto, y a quienes, como a la mayoría nos cueste entender de qué estamos hablando están invitados para acercarse a las instalaciones del Centro Cultural Planetario de Bogotá, en su sede de la Carrera Séptima con Calle 26. Desde aquí, una vez más, Museo Vintage les invita a compartir esta experiencia bogotana y retroactiva, interesante y accesible para todo el que se atreva a conocer una nueva Bogotá, a la luz de su pasada.

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