La cada vez más agitada cotidianidad urbana favoreció
la llegada de productos como este al mercado.
En el caso de Adalina, su mayor bondad era, al decir de
laboratorios bayer, carecer de "los efectos nocivos
del bromuro".
Cierto tipo de bromuro había empezado a ser medicado
como somnífero desde mediados del siglo XIX.
Su uso en somníferos e hipnóticos desapareció
debido a los muchos efectos colaterales, entre ellos múltiples
intoxicaciones, y por el requerimiento de dosis muy altas
para provocar los resultados esperados.