En 1930, el estudiante Frank Marion Andersen visitó
a Bogotá con el propósito de realizar
investigaciones para su tesis doctoral "Cretaceous
deposits of the Northern Andes" presentada
a la Universidad de Stanford.
Andersen recolectó gran cantidad de especímenes
fosiles, en especial amonitas, de la Cordillera
Oriental.
Gran parte de su trabajo estaba enfocada en la Sabana
de Bogotá debido a la proliferación
de rocas de edad cretácica en los cerros
orientales (140 a 65 Millones de años atrás).
Gracias a sus estudios muchos fósiles fueron
por primera vez vistos y descritos.
Esta es una de la imágenes tomadas en el
marco de su investigación, acompañada
de sus propios comentarios.
Imagen e información:
Lizette León Rodríguez.