Versión local y no autorizada del archifamoso Hard
Rock Café, el City Rock sería uno de los referentes
más importantes de la zona rosa bogotana a finales
de los ochenta.
Por entonces, aquel sector que hasta el momento había
ostentado el monástico nombre de El Retiro, comenzó
a verse invadido por toda suerte de jacarandosos locales,
centros de beodez y danza heterogénea.
Este pasó a la historia por su decoración
exótica, tributo a los grandes del rock, sus famosas
hamburguesas y el coctel de la casa, llamado City Rock a
base de triple sec, vodka, jugo de naranja, jugo de piña
y granadina.
Un cadillac rojo atravesaba su fachada a manera de insignia.